Existen radiaciones naturales en la superficie terrestre procedentes del subsuelo y que pueden afectar nuestro equilibrio biológico si hay una exposición continuada al mismo.
Esta red son paredes energéticas, orientadas de norte a sur, que se extienden por todo el plantea y fluctúa según las alteraciones geofisicas o la contaminación electromagnética.
En las zonas de cruce de la cuadrícula se forman zonas especialmente geopatógenas, es decir, con efectos potencialmente nocivos para la salud si se permanece en ellas durante muchas horas al día
El nombre de esta red geomagnética natural se debe al doctor Ernst Hartmann (1925-1992), licenciado en Medicina por la Universidad de Heidelberg (Alemania), que dedicó gran parte de su vida a estudiar la relación entre la enfermedad y la radiación telúrica. Realizó extensas observaciones sobre el vínculo existente entre biología y clima, y a partir de 1948 profundizó en las diferentes manifestaciones en las que se traduce la interacción entre el suelo, el ser humano y las condiciones climáticas. En 1961 fundó el Grupo de Estudios de Geobiología y, junto con su hermano, ingeniero en electrónica, elaboró los cimientos de lo que hoy entendemos como Geobiología.
Durante sus años de práctica de la medicina, Hartmann constató que un alto porcentaje de muertes entre sus pacientes estaba directamente relacionado con geopatías, es decir, con el hecho de haber vivido o permanecido durante largo tiempo en zonas con intensas radiaciones naturales.
